Hay un sistema de nuestro cuerpo que es fundamental para mantener nuestro bienestar de forma duradera. Es el sistema digestivo.
Gracias al tubo digestivo, que empieza en la boca y termina en el ano, pasando antes por la faringe, esófago, estómago e intestino, somos capaces de obtener la mayoría de nutrientes necesarios para nuestra supervivencia.
Cada parte tiene una función específica y todas deben trabajar en sincronía para aprovechar todo de lo que nos alimentamos. En la figura de más abajo, te muestro las funciones de cada parte:
Cuando alguna parte de nuestro tubo digestivo no funciona como debería, los alimentos no se digieren adecuadamente hecho que provoca que nuestra microbiota se desregule y acumulemos tóxicos en todo nuestro tubo digestivo, aumentando la permeabilidad intestinal y activando desmesuradamente nuestro sistema inmune que rodea el intestino.
Cuando nos encontramos en esta situación, por mucho que nos alimentemos adecuadamente, no podemos extraer los nutrientes que nuestras células necesitan.
Por ponerte un ejemplo, imagina que nuestro estómago no produce suficiente ácido. Cuando esto sucede, nuestro intestino delgado no puede absorber ni la vitamina B12 ni el hierro de los alimentos.
Si por otro lado no producimos suficiente bilis, tampoco seremos capaces de absorber las grasas ni las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) y tendremos heces pastosas, claras y que flotan.
Teniendo claro que somos lo que nuestras células absorben, no todo son alimentos, sino que también captamos energía y tóxicos ambientales.
En el aire que respiramos igual que obtenemos el oxígeno que fluye de los pulmones hacia la sangre para que nuestras mitocondrias puedan obtener energía, también captamos otros compuestos que pueden desregularnos y enfermarnos, como las micotoxinas producidas por los hongos, el cadmio del humo del tabaco, compuestos orgánicos volátiles presentes en gran variedad de objetos que usamos a diario (muebles, pinturas, sartenes antiadherentes) entre muchos otros…
De la misma manera, nuestras células son capaces de detectar la energía que nos rodea, es decir, las radiaciones. Hay algunas que son buenas, como las que encontramos en la naturaleza pero actualmente, estamos rodeados de campos electromagnéticos artificiales que aunque nos mantienen comunicados globalmente, alteran el funcionamiento de nuestras células.
Estos campos electromagnéticos artificiales lo que hacen es modificar las frecuencias de onda naturales para mandar un mensaje. El problema es que nuestras células no reconocen estas ondas modificadas. Algunos ejemplos de ellos son las ondas Wi-Fi, 2G -5G, el bluetooth y la corriente alterna.
Cuando no estamos protegidos frente estas radiaciones, estas ondas mandan un mensaje a nuestras células que les hace cambiar sus funciones. Por ejemplo, se ha visto como alteran la producción de radicales libres alterando la función de nuestras mitocondrias (las centrales energéticas). También se ha observado como las señales de muerte celular programada (apoptosis) y la regulación del ciclo celular cambia.
Uno de los mecanismos a través de los cuales modifica nuestra fisiología es a través de los canales de calcio dependiente de voltaje que tienen nuestras células. Se ha visto cómo los campos electromagnéticos artificiales activan estos canales de forma que aumentamos la concentración de calcio dentro de las células. Esta señal, acaba desencadenando un exceso de óxido nítrico, que acaba reaccionando con otras moléculas formando peroxinitrito, un radical muy oxidante.
Algunas enfermedades que se han visto asociadas a estos campos electromagnéticos son la disbiosis microbiana, problemas de fertilidad, neurodegeneración, problemas del neurodesarrollo y carcinogénesis.
Por lo tanto, aunque nuestro sistema digestivo es un pilar fundamental, sobre todo porque nuestra microbiota depende de él y nosotros de ella (interviene en la regulación de todos nuestros sistemas fisiológicos), también debemos cuidar el ambiente que nos rodea.
A continuación, te muestro algunas opciones que puedes implementar en tu día a día para mejorar tu bienestar:
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Referencias:
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