Personalmente, una visión integrativa aplicada tanto a mi salud como a mi vida en general, me ha ayudado a ver las cosas que me sucedían con perspectiva y sin abrumarme. Con ella, he podido entender cómo hechos que a priori parecerían que no tienen relación alguna, en realidad estaban interconectados. Y gracias a ello, he podido solucionar situaciones que llevaba años arrastrando.
Es por eso que hoy os quiero contar en qué se basa la psiconeuroinmunología clínica ya que es la herramienta con la que trabajo y la que me ha proporcionado este enfoque integrativo.
¡Así que vamos a ello!
La Psiconeuroinmunología clínica es una ciencia aplicada que trata de ver las enfermedades que padecemos de forma integrativa.
Busca entenderte para poder encontrar la causa de tu dolor, ya que aunque todos somos humanos, cada uno de nosotros somos únicos. No te puedes comparar con los demás porque no has vivido las mismas experiencias que ellos y, por lo tanto, la forma en como tú interpretas la realidad es muy diferente de cualquier otro.
Durante muchos años, hemos ido compartimentando el conocimiento con tal de hacerlo más fácil y así poder profundizar en la fisiología de cada órgano. Gracias a ello, hemos progresado muchísimo pero al mismo tiempo, hemos cambiado la forma de entender la salud: en compartimentos. Así pues, la medicina alopática u occidental se basa, por ejemplo, en que cuando tienes un problema en la piel, acudas al dermatólogo o si te duele el estómago, vayas al digestivo. Sin embargo, con esta visión no podemos llegar a comprender que tu alteración cutánea puede ser consecuencia de tu problema intestinal.
Bajo este punto de vista, acabamos poniendo parches dónde nos duele, aliviando el síntoma, pero nos olvidamos de la causa que subyace. Y si no somos capaces de tratar la causa del problema, éste vuelve reiteradamente.
En consecuencia, vamos forjando personas enfermas que no entienden qué les pasa. Tenemos a pacientes polimedicados, que siguen igual o peor ya que con el tiempo tanto la interacción de fármacos como desconocer el porqué de su dolencia puede generar graves consecuencias.
Como organismos vivos que somos, todo nuestro cuerpo está conectado. Por poner un ejemplo, no puedes separar tu corazón de tu cerebro ya que se necesitan mutuamente para realizar sus funciones. De la misma manera, tu sistema digestivo necesita de tu sistema inmune para desarrollarse y viceversa.
A través de nuestra bioquímica, podemos vislumbrar que cuerpo, mente y emociones van de la mano. Estar sano no significa ausencia de enfermedad. Va mucho más allá.
Estar sano significa estar en equilibrio,
ser capaz de afrontar la vida da igual como venga.
Significa superar miedos y traumas que guardábamos en el subconsciente.
Significa alimentarse con lo que nuestra fisiología espera de nosotros.
Significa mover el cuerpo y contactar con la naturaleza.
Entendiendo la vida de esta forma, podemos evitar enfermarnos por muy predispuestos que estemos genéticamente ya que sólo entre 5-10 % de las enfermedades son exclusivamente genéticas. El 90-95% restante son de causa multifactorial, lo que implica que hay muchos focos que se pueden abordar para curarnos.
Si estás pasando por algún proceso que está menguando tu calidad de vida y crees que un abordaje integrativo es lo que necesitas, donde el cuerpo, la mente y el ambiente trabajan en sinergia, clica en el botón “SABER MÁS” dónde descubrirás si mi programa REBALANCE podría ayudarte.